Pintado en octubre de 1950 sobre un lienzo de 266,7 por 525,8 centímetros, Ritmo de otoño (Número 30) es una de las obras más grandes y poderosas que Jackson Pollock produjo durante su célebre período de pintura por goteo. Trabajando sobre el lienzo tendido en el suelo de su estudio en East Hampton, Nueva York, Pollock se desplazaba alrededor y sobre él, vertiendo y goteando pintura esmaltada desde palos, pinceles endurecidos y latas sostenidos a cierta distancia de la superficie. El resultado es una vasta composición de líneas entrelazadas — negro, marrón, blanco y toques de azul verdoso — en la que ningún área domina y la mirada se invita a recorrer continuamente el conjunto.\n\nEl título apunta al mes de su creación y a algo elemental: la pintura respira las cadencias del mundo natural sin representarlo. El fotógrafo Hans Namuth documentó a Pollock en plena acción durante este período, y sus imágenes transmiten la intensidad física del proceso — una actuación de todo el cuerpo tanto como un acto de pintura. El Museo Metropolitano de Arte adquirió Ritmo de otoño en 1957, procedente del patrimonio de Pollock, por 20.000 dólares, y desde entonces se ha convertido en una de las obras definitorias del Expresionismo Abstracto.
Únete a nuestra comunidad de amantes del arte y descubre exposiciones, artistas y obras maestras adaptadas a tus gustos. Recibe recomendaciones personalizadas y no te pierdas ninguna exposición imprescindible.