
Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central
Especificaciones
- Dimensions
- 470 × 1560 cm
Conoce al artista
Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central es uno de los logros supremos de Diego Rivera como muralista y una meditación panorámica sobre cuatro siglos de historia mexicana. Pintado entre 1946 y 1947 para el Restaurante Versalles del Hotel Del Prado en la Ciudad de México, la obra monumental se extiende más de quince metros de ancho, transformando el muro en una procesión de figuras históricas y alegóricas que pasean por la Alameda Central, el querido parque público de la capital.
En el centro de la composición se alza el esqueleto elegantemente vestido La Calavera Catrina, del brazo de su creador, el grabador José Guadalupe Posada, y un joven Diego Rivera. A su alrededor se despliega un elenco de figuras que abarca desde la Conquista hasta la era posrevolucionaria: Hernán Cortés y La Malinche, el emperador Maximiliano, el presidente Benito Juárez, el dictador Porfirio Díaz, el revolucionario Francisco I. Madero y Frida Kahlo, entre muchos otros. Rivera teje estos personajes en un paseo onírico que es simultáneamente festivo y fantasmal, satírico y tierno.
Originalmente controvertido — Rivera incluyó la frase «Dios no existe», lo que provocó protestas hasta que la eliminó — el mural sobrevivió al terremoto de la Ciudad de México de 1985 que destruyó el Hotel Del Prado. Fue meticulosamente restaurado y trasladado a su propio museo construido ex profeso, el Museo Mural Diego Rivera, donde sigue siendo la atracción principal.
