El niño azul de Thomas Gainsborough, pintado hacia 1770, es uno de los retratos más icónicos de la historia del arte británico. La figura de tamaño casi natural de un joven se alza con aplomo ante un cielo tormentoso y atmosférico, vestido con un elaborado traje de brillante satén azul que atrae la mirada de forma inmediata e irresistible. El virtuoso manejo de la pintura de Gainsborough —capas de ultramar, esmaltín, azul de Prusia y posiblemente azurita en complejas y vigorosas pinceladas— otorga al traje una calidad luminosa y casi líquida que parece vibrar con la seguridad en sí mismo del muchacho.\n\nEl cuadro es a la vez un retrato magistral y un deliberado homenaje a Anthony van Dyck, cuya indumentaria cortesana del siglo XVII evoca el atuendo del niño. Exhibido por primera vez en la Real Academia en 1770 bajo el título Retrato de un joven caballero, pronto se hizo célebre, y a finales de siglo había adquirido su perdurable apodo. La identidad del retratado sigue siendo debatida: durante mucho tiempo se creyó que era Jonathan Buttall, hijo de un próspero comerciante, pero investigaciones recientes sugieren que el sujeto podría ser el propio sobrino de Gainsborough. En 1921, los coleccionistas estadounidenses Henry y Arabella Huntington compraron el cuadro por 728.000 dólares —entonces el precio más alto jamás pagado por una pintura— y lo trasladaron a California, donde hoy forma la pieza central del Huntington Art Museum en San Marino.

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