El soldado caído es una de las fotografías más icónicas y controvertidas de la historia del medio. Tomada por Robert Capa durante la Guerra Civil Española y publicada por primera vez en la revista francesa Vu el 23 de septiembre de 1936, la imagen pretende capturar el instante de la muerte de un miliciano republicano — identificado posteriormente, aunque de manera disputada, como el anarquista Federico Borrell García — en el momento en que es alcanzado por una bala en el frente de Córdoba.
El poder de la fotografía es inmediato y visceral: el cuerpo del soldado se arquea hacia atrás, el fusil resbalando de su mano, contra una ladera vacía bajo un cielo pálido. No hay enemigo visible, no hay contexto de batalla — solo la figura solitaria suspendida entre la vida y la muerte. Esta austera simplicidad la convirtió en un símbolo instantáneo del coste humano de la guerra, y fue republicada en la revista Life en julio de 1937, cimentando la reputación de Capa como el principal fotógrafo de guerra de su generación.
Sin embargo, la imagen ha estado envuelta en controversia desde la década de 1970. Investigadores han presentado evidencias de que la fotografía pudo haber sido escenificada — o al menos tomada en Espejo, a unos cincuenta kilómetros de la ubicación reportada de Cerro Muriano — y que las circunstancias de su creación siguen siendo inverificables. Ya sea documento real o imagen construida, El soldado caído perdura como una meditación sobre la difícil relación de la fotografía con la verdad, y sobre la terrible anonimidad de la muerte en tiempos de guerra.