Cuando Georges Seurat terminó Los bañistas de Asnières en 1884, aún no había cumplido los veinticinco años, pero la obra proclamaba una inteligencia artística inconfundiblemente original. El gran lienzo — de casi dos metros de alto por tres de ancho — muestra a un grupo de hombres y jóvenes de clase obrera descansando a orillas del Sena en Asnières, un suburbio industrial al noroeste de París. Algunos se sientan o reposan en el calor de la tarde; otros se adentran en las aguas poco profundas. Las chimeneas de las fábricas se alzan al fondo, anclando discretamente la escena en el paisaje industrial moderno que Seurat consideraba tan digno de tratamiento monumental como cualquier tema clásico.\n\nEl cuadro es anterior a la técnica puntillista plenamente desarrollada de Seurat, pero ya refleja su estudio sistemático de la teoría del color. Aplicó la pintura en trazos amplios y planos para la composición principal, pero volvió después a añadir pequeños puntos de color contrastante en zonas como los sombreros y la hierba de la orilla — un primer ensayo de la mezcla óptica que definiría su estilo maduro. Rechazada por el Salón oficial en 1884, la obra llevó a Seurat a cofundar la Société des Artistes Indépendants, en cuya exposición inaugural fue presentada ese mismo año. Hoy es uno de los tesoros de la National Gallery de Londres.
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